por Jose Sbattella
El “triunfo” de Irán en la guerra de 2026 (el conflicto armado entre EE.UU./Israel e Irán que comenzó el 28 de febrero y terminó con una tregua frágil en abril) tiene un impacto principalmente negativo y polarizador en la política argentina, sobre todo para el gobierno de Javier Milei, que se alineó de forma explícita y agresiva con Washington y Tel Aviv.
Contexto breve del “triunfo” iraní
Irán no logró una victoria militar total, pero sí un triunfo estratégico y simbólico: resistió la ofensiva, mantuvo el control de facto sobre el estrecho de Ormuz (clave para el petróleo mundial), forzó una tregua de dos semanas mediada por Pakistán y presentó el acuerdo como un “gran triunfo histórico” y una “lección inolvidable” para EE.UU. e Israel. Trump y Milei también declararon victoria, pero analistas y hasta medios israelíes reconocen que Irán salió fortalecido en términos de disuasión y narrativa.
1. Impacto diplomático y de seguridad: Argentina quedó expuesta
Milei cruzó varias “líneas rojas” desde la perspectiva iraní:
Declaró públicamente que “Irán es el enemigo” de Argentina (por los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA) y afirmó “vamos a ganar la guerra”.
Declaró terrorista a la Guardia Revolucionaria Islámica.
Expulsó al encargado de negocios iraní.
Teherán respondió con comunicados oficiales advirtiendo “consecuencias internacionales” y que Milei había cruzado una “línea roja imperdonable”. Argentina se convirtió en uno de los pocos países latinoamericanos que se metió de lleno en el conflicto (a diferencia de Brasil, México o Colombia). Aunque Irán no tiene capacidad real de atacar directamente a Argentina, la tensión eleva el riesgo percibido de represalias indirectas (ciberataques, presión en foros multilaterales o activación de redes proxy). La oposición (peronismo/kirchnerismo y izquierda) ya usa esto para acusar a Milei de “llevarnos a una guerra que no nos corresponde”.
2. Impacto económico: presión inflacionaria que complica el plan Milei
El conflicto disparó el precio del petróleo (suba de más del 15 % en algunos momentos), lo que se tradujo en:
Aumento del 7-8 % en los combustibles en Argentina.
Presión alcista sobre la inflación (ya un tema sensible para el gobierno).
Posible encarecimiento del Gas Natural Licuado (GNL) para el invierno.
Aunque Vaca Muerta podría beneficiarse a largo plazo por precios altos del crudo, el efecto inmediato es negativo: mayor costo de vida, riesgo país más alto y dificultad para bajar la inflación como prometió Milei. Analistas argentinos (desde LA NACION hasta economistas independientes) señalan que la guerra amenaza directamente el plan de estabilización.
3. Impacto político interno: polarización y desgaste para Milei
Para el oficialismo: La narrativa de Milei (“vamos a ganar”) queda cuestionada si Irán se presenta como vencedor. Su base dura (pro-Israel y anti-iraní por la AMIA) lo celebra como coherencia ideológica, pero la opinión pública mayoritaria prefiere neutralidad. Si la tregua se percibe como un revés para Trump, Milei pierde “puntos” por haber atado tan fuerte su política exterior al republicano.
Para la oposición: Es un regalo. Se acusa a Milei de “aventurismo”, de subordinación a EE.UU. y de poner en riesgo la seguridad nacional. Frases como “que Milei no nos lleve a una guerra” ya circulan en redes y medios opositores.
En resumen, refuerza la grieta: Milei vs. “el mundo” (o al menos vs. una parte importante de América Latina y los no alineados).
Balance general
El “triunfo” reivindicado por Irán debilitó la posición de Milei más que fortalecerla: expuso a Argentina diplomáticamente, generó costos económicos reales y dio munición política a la oposición en un año clave (pre-elecciones 2027). No es un golpe mortal, pero suma presión a un gobierno que ya lidia con inflación, ajuste y bajo nivel de actividad. Si la tregua se mantiene y Irán consolida su narrativa de “resistencia exitosa”, el costo político para Milei será mayor; si Trump logra revertirlo en las negociaciones, Milei podrá decir que “ganó con él”. Por ahora, el saldo es más riesgo que beneficio.
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